CASA DE ARTE (NOTA #01)
Gracias.
Toda la vida no me bastaría para agradecerles por todo esto. Lo que hoy es polvo mañana puede ser un gran castillo de cristal. Con un futuro incierto como todo aquí optamos por la fe de que las cosas saldrán de la mejor manera posible; gracias por su colaboración en este gran proyecto que sin ninguno de ustedes, no sería posible. Al ser un espacio ilustrativo debería poner un par de imágenes pero hoy no tengo mucho que mostrar (tal vez sí), queda un largo camino donde podre mostrar mil y un cosas. Si Dios lo permite una larga vida donde se pueda vivir mucho. Probablemente usar este espacio así se vuelva costumbre. Hoy solo quiero dar muchas gracias. Aunque parezca el comienzo ha sido un largo viaje, no puedo esperar a ver todo el porvenir. Me emociona demasiado. Quería dedicar todo este primer espacio solo a darles gracias a todos.
Por un futuro lleno de tanto.
Gracias. Sea quien sea, estés donde estés. Gracias por tu tiempo. Gracias por estar aquí.

Hace no mucho la vida me puso frente al texto que dejare adjunto, no creo en el destino pero creo que uno a veces se topa con divertidas casualidad. No me despido, pronto nos volveremos a encontrar.
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-ORACIÓN AL MAR-
Entre las olas escucho esa voz.
No como un castigo.
Como un susurro cariñoso, como un recordatorio bello y constante de lo inmenso que es el mar.
Me gusta recordar como veía desde la corriente en la blanca arena izando velas, a veces me hubiera gustado ver más.
Recuerdo esperar, pensarlo, e ignorar la forma tan natural en la que el mar me movía; que ni cuenta me di.
Entre las olas esperaba que la marea me llevara
y me mostrará el camino que tanto quería encontrar.
Tal vez era el mismo que quería tomar, no se mucho de mares y personas.
Pero yo quería tanto en tanto mar.
No me cabía en el corazón el orgullo de ver cómo se izaban las velas
Y no negaré la verdad para decir que nunca tuve miedo de ahogarme, de que algo me hiciera daño, de naufragar.
A veces la sal quemaba, el sol se comía mi carne, y la espera se sentía eterna, aunque se que siempre ha estado, constante, también aprendí que no se medir bien el tiempo entre las olas. Y que a veces las cosas se disfrutan o duelen más de lo que uno piensa.
Entre las olas esperaba que cambiara el rumbo.
Entender de rutas, vientos, y demás inconvenientes de la salvaje libertad.
Entre las mismas olas y su misma libertad buscaba agua clara, buscaba un consuelo, buscaba menos soledad, buscaba tanto.
Quise ver a la distancia donde las olas no me golpearan
Desde donde pudiera sentir la brisa que siempre quise
Desde donde solo fuera.
Quise ver con los ojos libres de tanto mar.
Ligeramente el náufrago que nunca quise ser.
Acostarme en las olas a escuchar las olas. Un rayito de sol que se rompe a través del agua. Extrañar en las noches y agradecer con todo el corazón en las mañanas. Extrañar entre tanto mar me hacía recordar que las velas tienen tanto a donde ir. Y que yo, tengo tanto en donde esperar. Y tanto donde buscar.
(Fabián, 2026)
